Píldoras brasileñas (XV)

Imagen de la playa de Ipanema, con el morro Dois Irmãos de fondo

Ipanema. Playa. Fútbol, voleibol. Cuerpos desnudos, fibrosos, moldeados.  Pasear junto o en la playa es un placer para la vista y una alegría para la mente. El viernes ya será verano. A lo lejos, el morro Dois Irmãos.

Imagen: Guias de Trilias no Rio de Janeiro

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Píldoras brasileñas (XIV)

Río de Janeiro

Un día tenemos cuarenta y dos grados. Al siguiente está muy nublado: se avecina tormenta. Al otro, efectivamente, llueve, aunque no tanto como uno se podía haber pensado. Así ha sido Río de Janeiro estos últimos días: el sábado te estás quemando los hombros en Ipanema, con más de treinta grados antes de las diez de la mañana, y el domingo te empapas con un calabobos.

Imagen: Credix Viajes

Píldoras Brasileñas (XIII)

Atardecer en Río de Janeiro

¿A qué hora comenzamos a decir Buenas noches en España? En verano, a eso de las ocho y media o nueve de la noche, todavía está claro el cielo y puede resultar extraño. Pero en invierno tampoco es normal hacerlo a las siete (¿de la tarde/de la noche?), cuando el cielo ya se cerró. En Río, a las siete de la tarde, ya es Boa noite, esté oscuro como hace unas semanas o con el día todavía resistiéndose a desaparecer.

Imagen: Río de Janeiro – Cidade Maravilhosa

Píldoras brasileñas (XI)

Tiempo primaveral. Atardece más tarde y las calles de Río de Janeiro ya se sienten como las de Madrid cuando la tarde empieza a caer. A esas horas, las aceras y los gigantes edificios de la ciudad invitan a estar allí y no dentro.

Imagen: Interior del Centro Cultural Banco do Brasil, en Río de Janeiro