Cómo una tienda en Instagram ya puede vender más que otra en la Gran Vía

Navegas por una tienda de ropa. Te gusta ese vestido, esa blusa o ese pantalón. “Qué bien le quedan a los modelos”, piensas. Dependiendo de la tienda, al lado de la fotografía tienes la tabla de tallas y la posibilidad de ver la misma pieza pero con diferente color o estampado. Genial, pero también piensas que el o la modelo tiene un cuerpo que no se corresponde con el tuyo o un metro noventa que por motivos biológicos ya nunca alcanzarás.

¿Y si en vez de fotos de modelos hubiera imágenes de gente normal y corriente llevando ese mismo producto? Instagram, Facebook, Twitter y ahora Snapchat están llenas de estilismos como para montar el escaparate de una tienda virtual, ¿no?

Ya se está trabajando en ello.Instagram Instagram

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De la Antigua Roma al ‘hashtag’: breve historia de la almohadilla

Almohadilla

Cuando los teléfonos fijos comenzaban a languidecer y los móviles con pantallas táctiles despertaban a la vida, un símbolo desaparecía con ellos: la vieja y querida almohadilla. Esas cuatro barras cruzadas en forma de rejilla nos servían (bueno, aún nos sirven) para pedir servicios especiales o ejecutar órdenes. Justo cuando parecía que nos íbamos a olvidar de ella, llegó Twitter y le dio un nuevo uso: las etiquetas (‘hashtags’ en inglés). Sin embargo, la almohadilla tiene una larga historia, que va más allá de de teléfonos y redes sociales.

Imagen de Lenore Edman