Cese definitivo

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Han pasado seis días. No recuerdo mucho de las horas anteriores, la verdad; tan solo que, mientras revisaba de nuevo los perfiles de Cayo Lara y Juan López de Uralde para el especial de las elecciones del 20 de noviembre, en Twitter y Eskup decían que a las siete de la tarde habría una comparecencia de Gerry Adams, presidente del Sinn Féin. Leía tuits de gente nerviosa ante la llegada de esa hora, de esperanzas puestas ante un esperado comunicado final.

A las siete de la tarde, alguien se adelantó a Adams: la edición digital del diario Gara anunciaba el cese definitivo de la violencia de ETA. La noticia empezó a correr por Twitter y escuché a algunos compañeros de la redacción digital expresar su emoción.

Media hora después, yo me tenia que ir para el Festival de Series de Madrid, porque íbamos a empezar a cubrirlo. Pregunté hasta a tres personas si querían que me quedara a echarles una mano hasta que oí un “por favor”. Es uno de esos días en los que te puedes sentir afortunado por estar trabajando en una redacción.

Mientras yo elaboraba una pequeña revista de prensa internacional, mis compañeros estaban atentos a las sucesivas comparecencias de Zapatero, Rubalcaba y Rajoy; pendientes de lo que se emitía por el Canal 24 Horas y de las sucesivas informaciones de agencias. Había más información para cubrir y no había que olvidarla: las palabras de Durán i Lleida sobre la homosexualidad o las últimas novedades sobre los niños desaparecidos en Córdoba.

Yo me fui a las diez y media, dejando atrás a cuatro excelentes y muy trabajadores redactores de la web dándolo duro todavía. No sé a qué hora se marcharon. Quizá me tenía que haber quedado más tiempo.

El domingo, en Salvados, Jordi Évole preguntaba a todos sus entrevistados qué hacían el día en que ETA anunció el cese definitivo de la violencia. Esto era lo que hacía yo.

Puedes leer esta misma entrada en Vida de un Estudiante Universitario.

Agosto

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Amy WinehouseLa prima de riesgo, como los caballos, se desboca. Los indignados son desalojados e intentan regresar a Sol. Viene el Papa. Reforman la Constitución. Esperanza Aguirre tiene un accidente de coche y Manuel Cobo uno de moto. Fallece Jesús del Pozo. Londres arde. Y lo que me queda. Ha sido un mes de agosto como quizá nunca antes se haya visto otro en cuanto a lo informativo se refiere. Vino precedido de un julio turbulento, que empezó (porque no se podía retrasar, claro está) el mismo día uno, con una SGAE intervenida ante la alegría indisimulada de muchos. Cuando se estaba apagando ese mes, un paranoico le quitó la inocencia a Noruega (“inocencia” y “Noruega”, las palabras más manidas de julio) y Amy Winehouse nos decía adiós a los 27 años. ¿El colofón? El adelanto de las elecciones

“En verano no pasa nada. Esa es la norma que nos hemos inventado. Salvo cuando pasa.” Elvira Lindo no pudo ser más certera el domingo pasado en El País. Que se lo digan a las redacciones de medio mundo. A un 2011 que había empezado revolucionado (árabe) le quedan cuatro meses para terminar en un clímax digno de las mejores películas o polvos. En España daremos razones con la economía, la educación o las elecciones. Agosto ya ha pasado a la historia, y 2011 podría rellenar libros enteros sobre ella.

Imagen: Pensarenfamosos.com

Un caso de éxito en redes sociales: Blancanieves de Pablo Berger o cómo difundirse por Internet

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Este miércoles he vuelto a tener noticias, a través de un artículo de Lainformacion.com, de la versión que Pablo Berger, el director de la muy recomendable Torremolinos 73, está rodando sobre el cuento de Blancanieves. ¿Tiene algo de atractiva? Sí, mucho: será muda, ambientada en la España de los años 20 y adaptará el relato que conocemos por los hermanos Grimm y Disney a nuestro país, con enanitos como los del bombero torero y madrastras enlutadas (el papel de Maribel Verdú).

Gracias al artículo de Lainformacion.com que citaba antes pude llegar a la página web de Blancanieves. Y me gustó mucho su contenido, muy enfocado al día a día del rodaje, y su “volcado” en redes sociales. No hace falta ya decir que los medios sociales llegaron para quedarse y que muchas empresas o instituciones las utilizan para llegar a sus clientes o buscar nuevos públicos. También películas y programas de televisión o radio las utilizan para acercarse a su público. El caso de Blancanieves me ha parecido atractivo porque no conozco ningún otro de tal envergadura en el cine español. Os explico qué es lo que me ha llamado la atención.

Volcados con la Web 2.0

En una película tan atractiva y singular (muda y en blanco y negro en pleno siglo 21), es interesante conocer cómo se está rodando y llevando a cabo toda la labor de producción. Así, en la web hay un blog con textos donde se cuentan detalles del maquillaje o la ambientación del film, por poner unos ejemplos.

Estos se complementan con canales en Youtube y Vimeo donde vemos momentos del rodaje, de la construcción de decorados o reportajes en medios de comunicación. Ojo, que los vídeos no son cualquier cosa; parecen tener detrás un cierto trabajo de edición y que no están grabados con cualquier cámara.

Y luego están Twitter y Facebook. Sitios excelentes para compartir fotos y enlaces, donde los usuarios pueden dar sus opiniones y difundir la información entre sus seguidores o amigos, respectivamente. Son las redes sociales de éxito y, si no fuera por lo poco que me gustan las faltas de ortografía en los perfiles corporativos (lo siento, pero en castellano tienen que estar los dos signos de exclamación e interrogación, sí o sí), el resultado sería perfecto.

Blancanieves genera poco pero continuo ruido. Sube vídeos a Youtube, actualiza su pagina en Facebook, su perfil en Twitter y organizan acciones como organizar concursos donde los ganadores-seguidores visiten el set de rodaje. Todos estos recursos permiten aumentar el boca-oreja y con ello la viralidad de la película. Algo parecido podría estar haciendo el equipo de Woody Allen con el rodaje de Bop Decameron con su goteo intermitente de fotos de los actores que participan en el film. En cualquiera de los dos casos aumenta la expectación y el deseo de ver el resultado final de las obras en cuestión.

Que te mimen, como si solo existieras tú

Antes del estreno en pantallas, la cinta se estrenará en teatros y óperas de toda España con música en directo de Alberto Iglesias. Si el espectador está interesado, puede rellenar un formulario para que le informen de las ciudades por donde pase este particular itinerario. Incluso, podrá sugerir que vaya a su ciudad si ésta no se encuentra en el tour primigenio.

Así, el espectador podrá recrear las sensaciones que nuestros antepasados experimentaban cuando veían una película muda con acompañamiento musical en la sala. Nuevamente, se crea expectación (vamos, yo he sido el primero que cuando lo he visto me he apuntado) y se consigue que el internauta esté interesado por la película. Ahora solo hay que estar a la altura de las expectativas.

En definitiva, creo que detrás de Blancanieves hay una acción en medios sociales bastante interesante y atractiva en cuanto a cine español se refiere. No sé cuántas películas patrias han hecho tamañas campañas en la Web 2.0, si es que ha habido alguna. Pero, en cualquier caso, lo que se crea desde estos perfiles debe servir como inspiración para que, en el futuro, otros desarrollen este tiempos de campañas con las que una película alcanzaría mucha notoriedad. Eso sería otro espaldarazo para el cine español.

¡Bienvenidos!

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Tenía muchas dudas antes de abrir este blog. ¿En qué consistían esas dudas? En que no sabía si lo conveniente era empezar una nueva aventura o dar un giro al blog en el que cuento mis experiencias universitarias desde 2007. Finalmente, he optado por comenzar una nueva bitácora. ¿La razón del nombre? En unos días. ¿La razón del blog? También, lo siento mucho, dentro de unos días. Estoy muy ocupado, pero no podía dejar pasar la oportunidad de comentar lo sucedido este jueves. Sed bienvenidos.