Tecnología

Así nos enseñó la tele a usar ordenadores y navegar por internet

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“Lo primero que nos encontramos es la pantalla. La pantalla puede tener diversos tamaños, y el tamaño, como en el caso de las televisiones, se mide por pulgadas […] Yo creo que en casa con que tengáis monitores de 14 es más que suficiente […] Lo importante es que vosotros podéis configurar la pantalla a vuestro gusto. Con estos controles que ahora mismo os estoy señalando podéis seleccionar el brillo, el contraste, el tono y el color…”

Así era en los años 90 una clase de informática para principiantes. Comenzaba por lo más básico: los elementos externos del ordenador. No se trataba de una lección de instituto, de la academia de tu barrio o de una asignatura universitaria. Era una clase por televisión. Y la impartía en 1997 nada más y nada menos que Carlos Sobera:

Sobera fue el presentador de ‘PC Adictos’, un programa semanal de La 2 que intentaba mostrar a la sociedad española el mundo de los ordenadores personales. “Hoy todavía son una herramienta infrautilizada, pero el sistema Windows 95 ha revolucionado el uso del ordenador y estamos asistiendo a un auge sin precedentes cuyo exponente más visible es internet”, decía entonces su director, José Luis Egea.

Los años 90 fueron los de la expansión de la informática y la navegación por la red, y la televisión no fue ajena a estos acontecimientos. Algunas emisoras públicas y las nuevas plataformas digitales dedicaron espacio a divulgar sus bondades. Manejar Word o comprar por internet nos pueden parecer ahora pan comido, pero hace quince o veinte años había mucho que enseñar.

Veinticinco años de la primera ‘webcam’: su creador solo quería “café recién hecho”

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Quentin Stafford-Fraser recuerda los orígenes de una cámara “muy idiota” que empezó sin conexión a internet. ¿A qué se dedica ahora este ingeniero que, sin saberlo, hizo historia?

Por qué los europeos que emigraron a Silicon Valley están volviendo a casa

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De momento no hay cifras exactas, pero la tendencia sin duda va en aumento. Aquellos ‘techies’ europeos que un día hicieron las maletas para viajar a El Dorado, es decir, a Silicon Valley, están regresando a sus patrias. Según cuentan algunos de los que han vuelto, San Francisco, que hace diez o cinco años era el destino predilecto de todo emprendedor, se ha convertido en un lugar donde se puede respirar la competitividad a golpe de talonario (cuesta encontrar buenos informáticos que nadie haya fichado antes) mientras la ciudad ha perdido su encanto.

San Francisco