“Clímax!”

"ClímaX!", de Alejandro Melero

Amor, pasión, sexo, infidelidad, amistad… Son muchas las palabras, contradictorias o no según el cristal con que se miren, que rodean las piezas de ClímaX!, la obra de teatro de Alejandro Melero que se representa actualmente en el Teatro Alfil de Madrid, tras una exitosa primera temporada. Comedia con un poso de drama, cuatro actores interpretan diferentes situaciones donde queda patente la complejidad de las relaciones sexuales y sentimentales.

Dirigidas por Paco Rodríguez e Isidro Romero e interpretadas por Alicia Fernández, Nicolás Gaude, María González y Gonzalo Kindelán, las historias que se cuentan en ClímaX! conforman “un puzle de historias” donde el público deberá “saber dónde poner” cada pieza. En esta segunda temporada hay nuevas historias/piezas, como Final Feliz, la que cierra el espectáculo y una de las que más me gustó; divertida pero con un regusto melancólico al final.

Las entradas se pueden comprar en LetsBonus o en la web del Teatro AlfilClímaX! se representa cada domingo a partir de las 20:30 horas hasta el 17 de noviembre.

Imagen: LetsBonus

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‘La piel en llamas’

Tenía pendiente escribir sobre La piel en llamas, el texto del dramaturgo Guillem Clua que puso en escena hace unos meses el Centro Dramático Nacional (CDN). La obra cuenta la historia de un fotógrafo, Frederick Salomon (José Luis Alcobendas), que regresa al país donde disparó décadas atrás una foto mítica: la de una niña que vuela por los aires por culpa de la onda expansiva de una bomba que explota y cuya mirada se posa en el objetivo de la cámara, que congela ese instante.

Los recuerdos de aquellos días se mezclan con la historia de una madre (Helena Castañeda) desesperada por encontrar las medicinas que ayudarán a curar a su hija. La situación política del país, tanto en los años de la foto como en la actualidad, es convulsa: antes había una guerra; ahora, una dictadura.

La piel en llamas nos enfrenta como espectadores a los horrores de la guerra y el dolor a través de, como dice el propio Clua en un texto sobre la obra, “cuatro personajes mortalmente heridos, en lo físico o en lo moral”. Cuatro roles magníficamente interpretados por Chani Martín y Marina Seresesky junto a los ya mencionados Alcobendas y Castañeda y dirigidos por José Luis Arellano.

No es una obra cómoda La piel en llamas, desde luego. De la representación que realizó el CDN me gustaría destacar también la pequeña sala donde se realizó, la llamada “de la Princesa” del Teatro María Guerrero, donde el escenario está al mismo nivel que las butacas, lo que permite a los espectadores de la primera fila rozar casi a los actores mientras actúan y se mueven de un lado a otro. Una experiencia única.

La escuela de la desobediencia

El sábado de la semana pasada fui al Teatro Bellas Artes  a ver La escuela de la desobediencia, una obra de teatro protagonizada por Cristina Marcos y María Adánez. La obra plantea el tema de la educación sexual de las mujeres, de qué manera ellas no han podido disfrutar ni expresar su sexualidad de la misma manera que los hombres. Los personajes de Marcos y Adánez hablan sin tapujos de penes, masturbación o sexo oral, mostrándose así plenamente libres para decidir y disfrutar.

El texto, dirigido por Luis Luque, está basado en una novela anónima francesa llamada Escuela de doncellas (1655) donde dos mujeres hablan sobre la iniciación al sexo. La obra fue retirada y ha llegado a nuestros días gracias a unos ejemplares conservados en la Biblioteca Nacional de Francia.

El carácter de los personajes de La escuela de la desobediencia me ha servido para seguir reflexionando sobre la representación del deseo sexual de la mujer en las artes, sobre todo en las audiovisuales. Pensaba que pocas veces había visto, por no decir nunca, a una mujer cuyo “deseo carnal” no está capado, que disfrute del sexo sin que por ello sea vista como una, con perdón, “fresca”. El personaje de Marcos es el más significativo con respecto a esto. Y es una gozada verlo.

La escuela de la desobediencia se puede ver desde ese punto de vista o simplemente como el de una comedia ligera, muy divertida y picante para pasar un buen rato. Un 10 para las actrices y la ambientación.

Imagen: Blog de La escuela de la desobendiencia (Luis Castilla)