De viaje: Petrópolis

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Las calles del centro de Petrópolis son historia. Historia del Brasil de los últimos dos siglos, de una ciudad que acogió la capitalidad del estado fluminense cuando Río de Janeiro se puso revoltosa, que dio morada al padre de la aviación patria o que acoge a los presidentes del país para descansar si estos lo solicitan. Localizada en la sierra fluminense, a una hora de Río, Petrópolis es la antíteses de la ciudad carioca y un sitio apetecible para quienes quieran huir del calor y conocer sus edificios. Aquí van algunas recomendaciones:

Museo imperial

Petrópolis fue fundada hace 170 años por el emperador Pedro II, que buscaba un lugar del que huir de las altas temperaturas de la capital del imperio, Río de Janeiro. La residencia oficial de su familia es ahora un museo que rememora aquella época. En él se pueden ver desde la corona y el cetro del emperador hasta los útiles de costura que utilizaban las mujeres de la familia, pasando por las cunas de oro de los jóvenes príncipes o los instrumentos musicales que estos aprendieron a tocar. La entrada cuesta 8 reales (la mitad si eres estudiante), unos 3 euros. No está permitido tomar imágenes. Como curiosidad, al entrar te entregan unas pantuflas de felpa para evitar dañar sus suelos, que en caso del vestíbulo son de mármol de Carrara.

Palácio de Rio Negro

Exterior del Palacio de Rio Negro, en Petrópolis

Este palacio no ha podido tener una historia más agitada: construido en 1889 como residencia de verano del barón de Río Negro, la familia lo vendió en 1896 al gobierno fluminense para instalar en él la sede del poder regional. En 1903, cuando se traslada a Niterói, el edificio se convierte en residencia de verano de los presidentes de la República. Así, entre las curiosidades, se puede ver el dormitorio de las hijas de Juscelino Kubitschek, que fundó Brasilia, o la sala de cine que mandó instalar Fernando Henrique Cardoso. Lula fue el último presidente que descansó en sus cuartos.

Casa de Santos Dumont

Exterior de la casa de Santos Dumont

Alberto Santos Dumont (1873-1932) está considerado por algunos como el padre de la aviación, compitiendo con los hermanos Wright en la hazaña. Este pionero construyó sobre un morro de Petrópolis una casa que ahora recuerda su obra. En ella destacan sus estrechas escaleras o el “observatorio” para ver las estrellas. Se pueden ver maquetas y planos de la construcción así como un vídeo y paneles donde se cuentan sus principales logros. La entrada cuesta 5 reales, unos dos euros, y también hay descuentos por ser estudiante o mayor de 65 años.

Trono de Fátima

Trono de Fátima, en Petrópolis

El Trono de Fátima, en homenaje a Nuestra Señora de Fátima, fue diseñado por Heitor da Silva Costa, quien también se encargó del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Cuenta con una capilla redonda, rodeada por siete columnas que representan las siete virtudes del Espíritu Santo, las mismas que rodean la imagen de la virgen . A muchos puede interesar por sus vistas de Petrópolis y de la sierra.

Cervecería Bohemia

Destiladores de la cervecería Bohemia

La marca de cerveza más antigua de Brasil (desde 1853) tiene su casa en Petrópolis, donde un museo cuenta la historia de la bebida en una exposición muy interactiva, que permite crear el escudo de nuestra taberna medieval, hacer nuestra propia combinación de ingredientes, probar los cereales que utiliza la marca o, al final, realizar una degustación. La entrada normal cuesta 19,50 reales (unos 7,4 euros).

Palácio de Cristal

Palacio de Cristal, en Petrópolis

Este edificio fue inaguruado en 1884 con la intención de albergar exposiciones de flores y productos agrícolas. Está inspirado en el Palacio de Cristal de Londres.

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Catedral de Petrópolis

Catedral de PetrópolisDe estilo neogótico, la entrada al templo consagrado a San Pedro de Alcántara, patrón de la ciudad, es gratuita. En ella se encuentran enterrados algunos miembros de la antigua familia imperial, como el emperador Pedro II, su esposa Teresa Cristina, y la hija de ambos, Isabel.

Uno de los laterales de la catedral de Petrópolis
Tumba del emperador Pedro II de Brasil en la catedral de Petrópolis

Cómo llegar

Desde la Rodoviária de Río de Janeiro salen autobuses cada media hora durante todo el día. La compañía que opera la ruta es Única y el precio del billete ida y vuelta sale por menos de 40 reales, unos 15 euros. Al llegar a Petrópolis hay que tomar un autobús de integração (2,8 reales, 1,5 euros) hasta la rua Imperador, donde podemos comenzar nuestro trayecto.

Información de servicio

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